Manuel Martos, mucho más que el hijo de Raphael.

Manuel Martos, mucho más que el hijo de Raphael.

Es jurado de ‘Operación Triunfo’ y lleva las carreras de David Bisbal y Pablo López.

Ciudad de México a Enero de 2018.-La mañana siguiente de la primera gala de Operación Triunfo de 2018, Manuel Martos se muestra entusiasmado. “Alucinado con la actuación de Amaia”, comenta, sobre la concursante navarra que revolucionó la noche del pasado martes con su versión del Shake It Outconvirtiéndose en trending topic y acaparando los halagos del jurado. Una terna de jueces de la que Martos forma parte y se declara “encantado, porque las cosas están muy bien hechas y además están funcionando”. Tiene 39 años y hasta ahora, el más pequeño de los hijos de Raphael y Natalia Figueroa era conocido principalmente por formar parte de una de las familias más populares de España. Tuvo una etapa artística y sacó dos discos con un grupo, pero desde que empezó OT, el público está descubriendo a un nuevo Manuel.

Martos es un profesional de la música que opera al más alto nivel. Como director artístico y productor ejecutivo de Universal Music, está detrás de las carreras de figuras como Manuel Carrasco, David Bisbal o Pablo López. Su presencia en uno de los programas de mayor éxito podría suponer un cambio y que ya no se le conozca tanto por sus orígenes. “Puede ser, pero no es un cambio ni deseado ni necesario. Me acuerdo cuando estaba con Mota, mi grupo, y me preguntaban por mi padre y yo notaba que la pregunta llegaba con miedo, como si me fuese a molestar. Al revés, si es que soy hijo de mi padre desde que nací y no he tenido otro. No tengo esa sensación de, ‘joder, me conocen por ser hijo de Raphael’. Al contrario. He tenido facilidades y dificultades por eso”.

De los tres miembros del jurado de talent show musical, él es el más serio y comedido, quizás el menos televisivo. Una actitud que no forma parte del guion. “Tinet Rovira (productor ejecutivo de Gestmusic, productora del programa) se puso en contacto conmigo y me dijo que querían un jurado profesional, pero cada uno somos como somos”, explica. Y añade: “Yo intento contenerme un poco más porque he sido artista, y creo que hay que tener mucho cuidado con lo que decimos y cómo lo decimos. Lo bueno es que el protagonismo lo acaparan los concursantes, y la última decisión la tiene el público”. Ver a los chicos cada semana en el escenario no le provoca morriña de sus años de artista, en los que publicó dos discos. “Fui feliz como artista, pero desgraciadamente el grupo no me daba para dedicarle el 100%. En ningún momento lo viví como una pena. He disfrutado igual todo a lo que me he dedicado dentro de la música, como trabajar con Carrasco o Bisbal. O con mi padre. En OT me pasa lo mismo, con Amaia se me pusieron los pelos de punta. Pero no me provoca sentimientos de nostalgia o tristeza”, asegura.

Una etapa totalmente cerrada. “Cuando dejamos el grupo me quedaron impulsos de coger la guitarra y pensé en componer para otros. Pero me pilló con otros proyectos, sobre todo el mayor de todos ellos, tener cuatro hijos (Jorge, Manuel, Gonzalo y Jaime, de su matrimonio con Amelia Bono, la hija del expresidente del Congreso y exministro socialista José Bono con la que está a punto de cumplir diez años de matrimonio), y la verdad ahora son ellos los que cogen la guitarra, la aporrean y hasta le arrancan las cuerdas”, comenta entre risas. “A veces toco en casa la guitarra y también el cajón, pero con amigos y por diversión, nada profesional”.

Su carrera artística terminó, y uno de los motivos pudo ser la sombra de un gigante como Raphael. “No sé si me perjudicó, pero está claro que la comparación fue inevitable. En el mundo musical siempre parece que queremos chupar del bote. ¡Lo raro es que hubiera sido arquitecto teniendo esos padres! Creo que no me perjudicó, y si lo hizo no me importa. Cumplí mi sueño de la infancia que era tener un grupo, lo disfruté, y ya está. No guardo ningún rencor. Estoy orgullosísimo de ser hijo de quien soy. Mi padre ha sido como hacer el mejor máster del mundo. Me dedico a esto por haber absorbido de él tanta música», sentencia.

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