Escuelas normales, con rezagos hasta de 20 años

La formación inicial docente presenta rezagos de hasta 20 años debido a que los programas dirigidos a cambiar el funcionamiento de las escuelas normales no han logrado transformarlas en Instituciones de Educación Superior (IES), advirtió el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Además, pese a la reforma educativa implementada en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el plan gubernamental no ha considerado las condiciones y contexto de cada escuela, por lo que la brecha entre las normales y las IES se ha ampliado, reportó el instituto en el informe “Políticas para el mejoramiento profesional de los docentes en México”, uno de los 11 documentos ejecutivos de política educativa que recién presentó el instituto.

Esta situación se refleja en los egresados, ya que en el periodo 2011-2018, las IES con oferta de licenciaturas en educación o afines incrementaron su matrícula en 73 por ciento, pasando de 107 mil 924 a 187 mil 057 estudiantes.

En tanto, la matrícula de las escuelas normales decreció 34 por ciento en el mismo periodo, pasando de 133 mil 770 a 88 mil 759.

“Durante mucho tiempo estuvieron muy descuidadas las escuelas normales. Como consecuencia del proceso de reforma educativa, la matrícula en las escuelas normales sufrió un descenso importante, que en algunos casos ya pone en riesgo en los estados que haya suficientes egresados para las necesidades de los sistemas educativos, como por ejemplo, en Ciudad de México”, advirtió Sylvia Schmelkes, consejera del INEE.

La formación de docentes, en general, se ha enfocado en la oferta externa de cursos y talleres de capacitación y actualización.

Así, del total de docentes de preescolar en el país, 71. 3 por ciento cuenta con normal o licenciatura terminada y 9 por ciento con posgrado. En el caso de los profesores de primaria, 76.7 por ciento tiene estudios de normal o licenciatura terminada y 9.8 por ciento cuenta con posgrado; y de los docentes de secundaria, 66.8 por ciento tiene normal o licenciatura y 17.5 por ciento posgrado, según el más reciente análisis elaborado por el instituto en 2015.

“Aunque la evidencia disponible reporta una participación de los docentes mexicanos de más de 90 por ciento en cursos de formación, no son claros sus efectos en las prácticas de enseñanza ni en los aprendizajes de sus estudiantes”, señaló el instituto.

El órgano autónomo recalcó que si bien el Servicio Profesional Docente, puesto en marcha con la reforma educativa, intentó evitar que la actualización y la capacitación estuviese ligada a incentivos económicos, la cobertura presentó una disminución considerable puesto que la oferta se focalizó en función de las necesidades de la evaluación, y desatendió necesidades de formación específicas.

“Con ello las lecciones aprendidas han sido claras: ni la evaluación docente ni el incentivo económico asociado al número de cursos garantizan, por sí mismos, una capacitación continua pertinente y de calidad”, detalló el informe.

INVERSIÓN Y AUTONOMÍA

Schmelkes explicó que aunque por un lado hubo reformas a las escuelas normales, aún existen pendientes en los servicios de apoyo, asesoría y acompañamiento a los docentes, aspectos fundamentales para la formación continua.

Reclamó que aún existe falta de claridad en funciones y presencia de los asesores técnicos pedagógicos y de los propios supervisores.

“Sí ocurrió algo en el sexenio pasado, porque sí hubo una reforma a las escuelas normales, una reforma curricular, hubo un proceso de ingreso, promoción y permanencia del personal de las normales, algo que antes no existía, lo cual hasta cierto punto garantiza el nivel.

“Pero la idea es que las normales se conviertan en instituciones de educación superior, que es lo que son, porque dan títulos de licenciatura, pero no han funcionado como tal. La idea es seguir invirtiendo en ellas”, indicó la investigadora.

El más reciente Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (TALIS 2013) arrojó que nueve de cada 10 profesores de primaria y secundaria reportaron haber participado en alguna actividad de formación.

Menos de 35 por ciento de los docentes señaló que recibió asesoría técnica pedagógica del director y 26 por ciento del asesor técnico pedagógico; además, 71 por ciento de los docentes reportó al menos un obstáculo en su escuela para el trabajo colegiado: falta de tiempo y la carencia de espacios físicos.

En tanto, la más reciente Encuesta de Práctica Docente y trayectoria docente de 2017 demostró que los profesores y profesoras adquieren nuevos conocimientos que les permiten innovar mediante, 50 por ciento, cursos y talleres; 41 por ciento, compartir experiencia con los pares; y 33 por ciento, conformar redes.

Frente a este panorama, el INEE consideró que las escuelas normales deben tener autonomía académica y mayores recursos para poder consolidarse como IES.

“Se requiere contar con currículos actualizados y relevantes para la formación docente, fortalecer la investigación y la innovación, la consolidación de cuerpos académicos y las redes interinstitucionales.

“Deben articularse los perfiles de ingreso y egreso en función de los objetivos del desarrollo profesional y afinar la conexión con la educación básica para que los estudiantes desarrollen, junto con un ambicioso programa de tutorías, conocimientos y habilidades para la práctica docente”, recomendó en el informe.

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