111 municipios, con mismas o más tomas ilegales que Tlahuelilpan

Debido al volumen de tomas clandestinas detectadas en los últimos años, al menos 111 municipios del país estarían en un riesgo igual o mayor que Tlahuelilpan, Hidalgo, donde el viernes pasado explotó un ducto, con un saldo, hasta el último corte, de 91 fallecidos.

De acuerdo con información oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex) presentada ayer con datos actualizados a 2018, se han reparado 23 tomas ilegales en el municipio de la tragedia.

Este diario realizó un ejercicio con la estadística de Pemex y la base de datos de perforaciones ilegales por municipio de la consultora Serendipia. El resultado refleja que, en los últimos dos años, en más de un centenar de localidades del país se detectaron el mismo o mayor número de tomas que en Tlahuelilpan.

Según cifras de la organización Serendipia, que realiza investigaciones con base en datos oficiales abiertos, la sustracción de combustibles mediante la perforación ilegal de ductos se concentra en su mayoría en municipios de los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Estado de México y Guanajuato, donde se transporta 80 por ciento del combustible del país.

Al respecto, Rubén Salazar, director de la consultora Etellekt, consideró que el centro del país está convertido en una “bomba de tiempo”, principalmente en municipios que conforman el llamado “Triángulo Rojo” en Puebla; la Sierra Norte de ese estado, en la cual se ubica el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, que lleva cinco ordeñas en lo que va del año, además de las comunidades cercanas a la Refinería de Tula, Hidalgo, donde puede repetirse una tragedia como la de Tlahuelilpan.

En entrevista con La Razón, el especialista recomendó al Gobierno federal emprender una buena estrategia para atacar la ordeña de ductos donde se ubican los “focos rojos”, como Puebla, Guanajuato, Veracruz e Hidalgo.

De acuerdo con las bases de datos, los 10 municipios que concentraron el mayor número de tomas clandestinas en los últimos dos años son Irapuato, Guanajuato, con 592; Altamira, Tamaulipas, con 485; Silao, Guanajuato, con 376; Huitzilac, Morelos, 351; San Martín Texmelucan, Puebla, 303; González, Tamaulipas, 236; San Juan del Río, Querétaro, 234; Tepeaca, Puebla, 221; Cuautepec, Hidalgo, 178, y Axapusco, Estado de México, con 177.
Para el director de la consultora Etellekt, los municipios con alta concentración de sustracción de combustible que representan focos rojos “son el Triángulo Rojo (Texmelucan, Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco), que es donde atraviesa este ducto (Minatitlán-Ciudad de México); un poco al norte del estado de Puebla donde pasa el Tuxpan-Azcapotzalco. Entonces sí es una bomba de tiempo, pues es finalmente donde hay actividad económica”.

El especialista reconoció al Presidente, Andrés Manuel López Obrador, por aceptar que la estrategia de cerrar los ductos no fue buena, y recomendó a las autoridades federales focalizar la atención por municipio.

“Con una buena estrategia puedes empezar a tener resultados, no va a ser mañana, va a tardar un par de años, quizás”, abundó.

Salazar dijo que es necesario revisar la actuación de las policías municipales, que en muchas ocasiones permiten el huachicoleo en algunas comunidades, a cambio de una buena recompensa económica por parte de los grupos del crimen organizado que controlan esta actividad ilícita.

Antecedentes. Además de la explosión del ducto de Tlahuelilpan existen otros casos de incendios por tomas clandestinas, por ejemplo, el 2 de diciembre, un día después de la toma de protesta de López Obrador, a 13 kilómetros del lugar donde murieron más de 90 personas, en Tetepango, Hidalgo, dos camionetas quedaron calcinadas a causa de la perforación ilegal.

A su vez, en Tula, el 10 de diciembre, dos camionetas, que transportaban bidones de combustible robado explotaron y quedaron calcinadas, sin víctimas. También en Hidalgo, el 10 de enero, en Cuautepec, uno de los 10 municipios del país con más tomas clandestinas, dos camionetas de tres y media toneladas quedaron calcinadas tras explotar el ducto donde sustraían combustible, sin que se reportaran lesionados o víctimas.

Es decir, que previo a la tragedia de Tlahuelilpan, en el mismo estado ya se habían presentado al menos otros tres incendios por tomas clandestinas en un mes. En Hidalgo, según Pemex, entre 2017 y 2019 se contabilizan 13 explosiones por perforaciones ilegales.

El Dato: En el sexenio de Calderón se pasó de 323 tomas en 2006 a mil 635 en 2012; en el de Fox, de 131 en 2000 a 220 en 2006.

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