Lirio acuático amenaza “comerse” la Presa de Cointzio y no hay acciones de saneamiento

A. MOLINERO

Lo que comenzó como “una pequeña mancha verde” en el agua de la Presa de Cointzio, se ha ido extendiendo poco a poco al grado de que pereciera que el lirio acuático que ahora se ha convertido en un severo problema de muchos kilómeros y varias toneladas, amaga con “comerse” el agua de la presa que está amenazada por la planta que nadie sabe de qué lugar llegó, pero que ahora es un dolor de cabeza para los mantos de agua como el mismo Lago de Pátzcuaro.

Y es que anteriormente desde la autopista Morelia-Pátzcuaro se podía percibir el “espejo” que formaba el agua de la presa pero que en la actualidad, ya no se puede ver incluso, desde la antigua carretera de dos carriles que ahora llega a la comunidad de Uruapilla, esto, debido a que se encuentra plagada de lirio que según expertos se ha reproducido rápidamente debido, a los altos niveles de contaminación, a las descargas de aguas residuales, entre muchos otros factores contaminantes.

A pesar de que la Presa de Cointzio es uno de los vasos de agua más importantes para la ciudad de Morelia debido a que es el principal abastecerdor del vital líquido para muchos ciudadanos, las autoridades no han dado a conocer si es que hay algún programa tendiente a revertir el crecimiento de la vegetación nociva aunque en contraparte, se habla de que el lirio podría ser utilizado en la generación de biocombustibles como bioetanol y biogás.

La última limpieza que llevaron a cabo las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en coordinación con el Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Morelia (Ooapas), fue en el mes de mayo del año 2017 cuando ambas dependencias informaron que extrajeron casi 2 mil toneladas del lirio acuático lo que en ese tiempo resultó insuficiente y un trabajo improductivo, si se toma en cuenta que la contaminación con aguas residuales y de todo tipo, no han cesado pues en la actualidad, esa contaminacion sigue vertiéndose a la presa.

Al momento pareciera que el crecimiento de la planta “invasora” que crece principalmente en aguas de ligero movimiento y que es capaz de duplicarse en un lapso de cinco a quince días, está fuera de control pues según especialistas del tema, este tipo de vegetación causa problemas de oxigenación en el agua, de exceso de materia orgánica, impide el paso de la luz del sol al cuerpo de agua y por supuesto, afecta las actividades de navegación, turísticas y las pesqueras de las comunidades cercanas.

Otro problema que presenta limpiar el agua del lirio es el económico debido a que no es barato, pues usar máquinas trituradoras cuesta aproximadamente 70 mil pesos por hectárea pero que cuando se corta en pedazos, la planta pierde su capacidad de flotar y se hunde por lo que al llegar al fondo, disminuyen la capacidad del cuerpo de agua.

Usar herbicidas como el glifosfato tampoco resulta una gran solución, pues la experiencia obtenida en una presa del estado de jalisco precisa que después de un año, efectivamente no había lirio, pero tampoco había algas ni aves migratorias, incluso, se han llegado a utilizar insectos y hongos lo cual resulta riesgoso debido a que pudiera traer problemas a la fauna y flora nativas, en fin, la experiencia señala que aunque el lirio se saque de forma manual, se triture o se usen herbicidas, la planta vuelve a crecer lo que se convierte literalmente, en un cuento de nunca acabar.

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