POSICIONAMIENTO DEL DIPUTADO ANTONIO TZILACATZIN CARREÑO SOSA, GRUPO PARLAMENTARIO DE MOVIMIENTO CIUDADANO CON MOTIVO DEL QUINTO INFORME DE GOBIERNO

Con su venia Presidente, saludo al gobernador del estado, Mtro. Alfredo Ramírez Bedolla, al presidente del Supremo Tribunal de Justicia,
Magistrado Hugo Gama Coria, compañeras y compañeros diputados, autoridades, invitados especiales, medios de comunicación, michoacanas y michoacanos que nos acompañan en la transmisión digital.

Asistimos hoy a este Quinto Informe como un ejercicio de contrapesos y, sobre todo, de verdadera rendición de cuentas. Nadie aquí oculta la realidad: todos sabemos la pésima situación financiera en la que se recibió el estado, producto de una administración Silvanista que hipotecó el futuro de Michoacán.

Hoy, las mujeres pueden decidir libremente sobre su cuerpo; vemos obras públicas que inician y terminan en una misma administración; y hay una estabilidad presupuestaria que permite pagar a tiempo los  sueldos del magisterio y de los docentes de la Universidad Michoacana. Eso se reconoce.

Pero vayamos más allá de la hora del aplauso. Rompamos de una vez esa vieja costumbre priísta del «Día del Gobernador». Digo, para aplaudirle y echarle porras al gobierno, mejor les organizamos un JaloFest, ¿no creen?

Recordemos lo que decía el expresidente Andrés Manuel López Obrador: «Hay que acabar con el ritual de aplausos, acarreos Y simulación para justificar lo indefendible».

Porque al poder, no se le aplaude, se le cuestiona. ¿De qué sirve repetir que «en Michoacán la Transformación Se Vive», si en el día a día más bien Se Sobrevive? Se Sobrevive a la extorsión, a la inseguridad, al reclutamiento forzado; Se Sobrevive a la falta de medicamentos, al abandono del campo, a la falta de maestros; Se Sobrevive a la falta de agua, al bache eterno, al despojo del FAEISPUM, en nuestros municipios.

A cinco años, estos ya no son «pendientes». Son urgencias reales que le van a heredar a la siguiente administración. Está bien reconocer los avances, pero pongamoslos en su justa dimensión:

Sí, bajaron algunos indicadores de violencia. Pero 8 de cada 10 michoacanos siguen sintiendo que vivir en nuestro estado es inseguro. Sí, se han rehabilitado hospitales. Pero un edificio no cura a nadie si no hay médicos ni medicinas. Casi la mitad de la población declara no tener acceso a servicios de salud.

Sí, se regularizaron los pagos al magisterio. Pero pagar a tiempo un salario no es un milagro ni una hazaña: es la obligación básica del gobierno.
Sí, hay inversiones millonarias en obra pública. Pero gastar mucho no significa gastar bien. Y sí, no se contrató nueva deuda bancaria de largo plazo. Pero la deuda existente no se esfumó: al cierre de 2025 seguimos debiendo más de 22mil 900 millones de pesos.

Después de cinco años y con todo el respaldo del gobierno federal, ya empieza a ser muy difícil gobernar mirando por el retrovisor. Llega un momento en que culpar al pasado deja de ser una explicación y se convierte en una excusa.

Hoy Morena no es oposición: gobiernan el país, gobiernan el estado, tienen mayoría legislativa, controlan el poder judicial y ejercen el poder como no se veía desde los tiempos del PRI. Tuvieron todo el respaldo federal y hasta un Plan Michoacán. ¿Y no fue suficiente para dar mejores resultados? ¿No alcanzó al menos para atender dignamente a las víctimas del delito? Hoy hay más de 9 mil víctimas registradas y se les destinan apenas 250 mil pesos al mes. Saquen cuentas: son

escasos 27 pesos al mes por víctima. ¿Dónde quedó la justicia social? Por otro lado, lo que sí celebro es que por fin hayan definido a su candidato a la gubernatura. ¿Cuántos meses más nos esperan de funcionarios con la cabeza en su próxima chamba en lugar de atender a la gente? Ahora sí, ¿ya van a atender a Michoacán o van a seguir peleándose entre ustedes? ¿O peor aún, ahora todo el aparato de gobierno se va a dedicar a perseguir a la presidenta Grecia Quiroz?

Llevamos meses viendo energía y dinero de los ciudadanos gastado en encuestas, acarreos, aspiraciones y disputas internas. Nos insistieron durante cinco años que «era tiempo de mujeres» —cosa que no ocurrió — y se enfocaron tanto en llenar de espectaculares y bardas el estado, que se les olvidó gobernar. Mientras ustedes resolvían sus asambleas de partido, Michoacán buscaba Sobrevivir.

Sé que están muy orgullosos de su movimiento y su transformación, nos lo recuerdan cada que pueden, Y yo les pregunto con honestidad: ¿los michoacanos estamos orgullosos de nuestros hospitales? ¿De la seguridad al salir a la calle? ¿Del futuro que les dejamos a nuestros hijos? El éxito de un gobierno no se mide por qué tan orgulloso está de sí mismo, sino por qué tan bien vive su gente.

Rendir cuentas implica responder preguntas incómodas. Por ejemplo:¿no había un proveedor más barato para los Teleféricos y el Morebús? Miren los números: el costo por kilómetro de los Teleféricos es hasta 10 veces más caro que el costo del tren interoceánico; el cual nos
costó 42 millones de pesos por km, mientras que el Teleférico de Morelia nos va a costar 266 millones y el de Uruapan 380 millones por kilómetro. Para dimensionarlo: la suma del costo por kilómetro de ambos teleféricos equivale al presupuesto anual de municipios como La Piedad, Ciudad Hidalgo o Apatzingán.

¿Esto está bien? ¿Esto también se tiene que aplaudir? o se tiene que cuestionar?¿Estamos construyendo una verdadera política de movilidad? o solamente obras faraónicas? Porque me queda claro que de estudios de impacto ambiental mejor ni hablamos. Y no solo es el elevado costo de construcción, me preocupa quién va a pagar los costos de mantenimiento y de la luz de los Teleféricos? ¿No es eso un tipo de deuda a largo plazo?

Preguntar cuánto cuesta y cómo afecta una obra no significa estar en contra del progreso. Significa hacer nuestro trabajo. Insisto, se les olvida que al poder no se le aplaude, se le cuestiona. Porque el dinero público no se mide por cuánto se gasta, Se mide por cuánto mejora la vida de las y los ciudadanos.

Gobernador, el tiempo corre, pero aún está a tiempo de corregir el rumbo y escuchar a la gente. En Movimiento Ciudadano deseamos que cierre bien su administración, porque el éxito de un gobierno solo tiene sentido si se traduce en paz y bienestar de las y los ciudadanos.

Pero que quede claro: a cinco años de su administración, Michoacán ya no pide discursos ni explicaciones: exige los resultados que se prometieron.

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